La escuela Auditori se encuentra en el distrito de Sant Martí de Barcelona. Se trata de un centro de infantil y de primaria que se define como una escuela pública, catalana y participativa. Pero ahora es noticia porque en la fachada exterior del centro y en la entrada a la escuela, se han colgado carteles pro-Palestina.
En concreto, se han colgado carteles en los que se pueden leer frases como «genocidio» y mensajes del tipo «Fin del genocidio ya, dos años después». También hay dibujos, hechos por los niños, de sandías, que es un símbolo asociado a la bandera de Palestina. Y en esos dibujos se pueden leer lemas como «Viva Palestina», «Prou impunitat» (basta ya de impunidad) o «Stop genocidio Gaza».
El líder del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, Daniel Sirera, denuncia lo que considera una «ideologización política» en algunas escuelas públicas de la ciudad, como sería el caso de esta escuela Auditori, que están convirtiendo sus fachadas y entradas en espacios propagandísticos, con símbolos y mensajes claramente marcados por la causa palestina.
Para él, este tipo de expresiones políticas vulneran la neutralidad que deberían tener los centros educativos públicos, convirtiendo la escuela en un espacio de militancia simbólica, en lugar de un entorno de aprendizaje.
«Las escuelas deben ser lugares neutrales, donde todos los alumnos y familias, con ideologías diversas, se sientan libres y no incómodos ante determinados mensajes de carácter político», ha dejado claro el dirigente popular. En su opinión, estos carteles pueden «hacer sentirse señalada a muchas familias judías», aunque no compartan necesariamente lo que ocurre en Gaza.
Reclamaciones al Consorcio y al alcalde
Ante esta situación, Sirera reclama al Consorcio de Educación de Barcelona y al alcalde Jaume Collboni que actúen para asegurar que no se utilice el espacio escolar para transmitir mensajes partidistas. Según él, no se debe implicar a alumnos menores de edad en «explicaciones sesgadas» sobre conflictos geopolíticos tan complejos como el de Gaza.
«En un conflicto tan delicado, adoptar una postura visible implica que la escuela deja de ser un espacio de aprendizaje para convertirse en un espacio de militancia simbólica», ha advertido el dirigente popular.
Para Sirera, hay una línea muy fina entre «reivindicar la paz» y utilizar lenguaje incendiario como «genocidio», que no solo puede polarizar, sino también herir sensibilidades. Por ese motivo, insiste, es imprescindible que las escuelas permanezcan «neutralidad pura»: ningún alumno debe sentirse señalado, y no se deben promover narrativas simplistas que posicionen mayorías sin matizar.
Pero, lo cierto, es que muchas escuelas sí se han posicionado. Silvia Leida, presidenta de la Comunidad Judía Masortí de Cataluña (Atid), explicaba a El Debate que, en un colegio público de Barcelona, se presionó a la hija de una familia judía para firmar una autorización para participar en una manifestación pro-Palestina. Leida aseguró que hubo «amenazas académicas» si no lo hacía. Una situación añadió que supone «adoctrinar con odio al otro», además de que atenta contra la neutralidad de la escuela.
Pero recordemos que también ha habido llamamientos del sindicato de profesores USTEC para posicionarse en las aulas a favor de Palestina, o se han celebrado manifestaciones estudiantes y educativas en la misma línea